¿Cuál es la clave de la longevidad? Más allá del ejercicio y una buena alimentación, los hechos humanos también radican como un detalle que pueden prolongar la vida. Así lo demostró el hombre más longevo de Australia quien se dedicó a tejer.
Pero no estamos hablando de tejer prendas sin función algunas o para regalar a sus nietos, no. El hombre de 110 años tejió chalecos para pingüinos azules y su razón es más importante que un hecho banal.
Aunque el hombre ya falleció en el 2015, su historia se sigue replicando con el afán de dejar huella del actor humilde y humano. Alfred fue una personas que no podía decir no a los favores y así fue como terminó tejiendo para salvar a la especie de pingüinos más pequeña del mundo.
¿Cómo empezó esta peculiar actividad?
Justamente cuando Alfred fue ingresado al centro, la Fundación Penguin estaba convocando a voluntarios para tejer chalecos para pingüinos azules, iniciativa a la que él se unió.
Las enfermeras le proporcionaron a Alfred los materiales y comenzó a tejer para una colonia de pingüinos en Phillip Island, Victoria, zona donde la fundación rescataba a estos animales.
Para él, no importaba que lo llamaran tonto por no decir no. “Una buena manera de seguir adelante en la vida. Haces amigos todo el tiempo, pero tampoco haces el ridículo”, tachó en una pasada entrevista.
¿Para qué servían los chalecos?
Durante esa época los pingüinos pequeños se topaban con varios derrames de petróleo por la zona y terminaban afectados, ya que es tóxico. Los chalecos podían ayudarlos en su recuperación.