El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles 2 de abril de 2025 un impuesto base del 10% sobre las importaciones de todos los países y tasas arancelarias más altas sobre docenas de naciones que tienen superávits comerciales con el país americano.
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Esta medida podría provocar una crisis económica mundial y un aumento en las guerras comerciales.
Según Trump, China enfrentará un arancel del 34%, la Unión Europea un 20%, Corea del Sur un 25%, Japón un 24% y Taiwán un 32%. Durante su discurso en la Casa Blanca, el mandatario mostró un gráfico con estos nuevos impuestos y afirmó que su país ha sido “saqueado” por otras naciones en el sistema de comercio global.
Ecuador tendrá un arancel del 10%, lo que le afecta a productos que no pagaban aranceles como el banano, el camarón y el cacao. Las flores pagaban el 6,8%.

Esos aranceles específicos para cada país o bloque económico, como la Unión Europea, comenzarán a aplicarse a partir del 9 de abril, detallaron esos funcionarios en una llamada con la prensa. El arancel base del 10 % comenzará a aplicarse antes, el sábado 5 de abril, según esas fuentes.
Emergencia económica y riesgo de recesión en EE.UU.
Para justificar su decisión, Trump declaró una emergencia económica nacional, permitiéndole aplicar los aranceles bajo la Ley de Poderes de Emergencia Internacional de 1977. Su objetivo es generar cientos de miles de millones de dólares en ingresos y recuperar empleos manufactureros en Estados Unidos.
Sin embargo, economistas advierten que estas políticas podrían provocar una recesión económica, ya que los consumidores y empresas enfrentarán fuertes aumentos de precios en productos clave como automóviles, ropa y electrónicos.
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Trump y su guerra comercial: ¿Qué sigue para la economía mundial?
El presidente Trump ha defendido sus aranceles recíprocos, asegurando que buscan equilibrar la balanza comercial de EE.UU., que tuvo un déficit de 1,2 billones de dólares en 2024. Sin embargo, esta medida podría afectar a importadores, exportadores y consumidores, provocando una escalada de represalias comerciales a nivel global.
Con esta decisión, Trump cumple una promesa clave de campaña y redefine la relación comercial de Estados Unidos con el mundo. Ahora, las economías afectadas podrían responder con nuevas tarifas y restricciones, aumentando la incertidumbre en los mercados internacionales.