El uso incorrecto de lentes de contacto en entornos acuáticos se ha convertido en un riesgo creciente para la salud ocular.
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Un caso impactante es el de Maureen Cronin, una instructora de natación de 53 años, quien sufrió una grave infección ocular, conocida como queratitis por acanthamoeba, después de utilizar sus lentes en piscinas.
La infección devastadora
Cronin, que trabajaba como salvavidas y enseñaba natación, no era consciente de los riesgos que implicaba usar lentes de contacto mientras estaba en el agua.
Comenzó a sentir molestias en su ojo derecho, describiéndolo como si tuviera un grano de arena dentro.
Con el paso de los días, el dolor se intensificó, y la mujer consultó con varios médicos.
Inicialmente, los especialistas le diagnosticaron una laceración corneal y le recetaron gotas oftálmicas, pero su situación empeoró.

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El diagnóstico de queratitis por acanthamoeba
Un mes después, un especialista descubrió la verdadera causa de su afección: una infección causada por la acanthamoeba, un parásito microscópico presente en el agua dulce, el agua salada y las piscinas.
Este organismo puede quedar atrapado entre el lente de contacto y la córnea, lo que permite que la infección se propague rápidamente a través de pequeñas abrasiones en el ojo.
La infección, si no se trata a tiempo, puede causar daños severos y permanentes en la visión.
Tratamiento complicado y resultados inciertos
Tras el diagnóstico, Cronin fue hospitalizada durante 48 días en el Stony Brook University Hospital en Nueva York.
A pesar de recibir tratamiento intensivo, su condición continuó empeorando, por lo que se sometió a un trasplante de córnea con la esperanza de recuperar parte de su visión.
Sin embargo, el rechazo del tejido donado complicó aún más su situación, y su capacidad visual se redujo significativamente.
Actualmente, su ojo derecho presenta una apariencia nublada, y Cronin aguarda con esperanza una nueva cirugía que podría mejorar su visión.
Recomendación de los expertos
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos alertan que el uso de lentes de contacto en piscinas, jacuzzis o duchas incrementa significativamente el riesgo de infecciones oculares graves.
Como medida preventiva, se recomienda optar por gafas de natación con prescripción para quienes necesiten corrección visual mientras nadan.Entre las recomendaciones más importantes se incluyen limpiar y desinfectar los lentes de acuerdo con las instrucciones del fabricante, no reutilizar las soluciones de limpieza y evitar usarlos en ambientes acuáticos.