La Reina Isabel II, un icono de la historia, famosa no solo por la corona que ostenta desde hace un poco más de 70 años, sino también por su imponente carácter. La monarca ha demostrado que sigue más de un mandamiento, no solo en el terreno real, también el alimenticio, aparentemente, la Reina tiene un comida que consume incluso desde antes de haberse coronado y que hasta el día de hoy, no puede sacar de su dieta.
La información real fue revelada en el diario inglés ‘The Mirror’, el cual recoge que la Reina Isabel tiene casi como un ritual, sentarse a comer cada tarde este suplemento, desde que tenía tan solo cinco años. Según apunta el portal, el momento favorito de la Reina y por el cual no mueve ni su agenda, sería la hora del té, “el cual disfruta todos los días, sin falta, entre las 3:30 p. m. y las 5:00 p. m”.
La hora del dulce
La tarde es la hora de servirse los antojos, de acuerdo con el medio citado, la monarca no puede pasar nunca de su colección de “sándwiches, pasteles y pasabocas de la mejor calidad”. Dato que fue suministrado por el ex Chef real, Darren McGrady, quien trabajó para el palacio de Buckingham durante 15 años y quien apuntó que entre los pasabocas de la Reina nunca puede faltar:
“El pan con mermelada y un poco de mantequilla”, dijo.
Cabe destacar, que aunque suene sencillo, los ingredientes para preparar este antojo de media tarde, son los mejores, pues el Chef explicó que las fresas con las que se prepara la mermelada son traídas de los jardines reales. “Hacíamos la mermelada en el Castillo de Balmoral con las fresas escocesas de los jardines”, apuntó.
Asimismo, agregó que no importa en que lugar del mundo se encuentre la Reina, pues donde quiera que vaya, no cambia la hora ni la comida. “Siempre tomaba el té de la tarde dondequiera que estuviera en el mundo. Habíamos volado a Australia y estábamos en el yate real. Eran las cinco de la madrugada, pero para la reina eran las cinco de la tarde, así que mi primer trabajo ese día fue preparar unos scones”.
Vaya que la Reina Isabel II, ha demostrado ser fiel a sus tradiciones, incluso a las personales.