Ecuador afronta los Juegos Olímpicos de Tokio con la esperanza de alcanzar al menos dos o tres medallas y poner fin a la sequía desde 2008.
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Si bien la preparación no ha sido la mejor debido a la alteración en la agenda de cada disciplina deportiva por la pandemia del coronavirus, paradójicamente Ecuador ha alcanzado para estos juegos el récord de 15 disciplinas deportivas y 48 atletas clasificados.
Una cifra con la que supera a la delegación que envió a los Juegos de Brasil en 2016, 38, y a los de Londres, 36.
«Será la delegación más grande. Es una delegación que va con todo lo que necesita para cumplir sus sueños y el sueño de los ecuatorianos», dijo a Efe el nuevo ministro de Deportes, Sebastián Palacios.
Adriana Espinoza (tiro al arco) será la primera representante en participar en Tokio. La ecuatoriana competirá a las 19:00 del jueves 22 de julio. Por su parte, Rosalba Cacha y Paola Bonilla serán la últimas disputar una medalla en la disciplina de maratón el próximo 06 de agosto.
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Los más afectados, pero que han sobresalido con sus marcas y clasificaciones, han sido los de atletismo y ciclismo, entre ellos Richard Carapaz, que requerían de grandes espacios y pistas para sus entrenamientos, y para los cuales debió adaptarse un plan de preparación especial.
Sus resultados han sido óptimos como para alcanzar la mayor cantidad de billetes en comparación a otros ciclos olímpicos, dieciocho en atletismo y cuatro en ciclismo.
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Otra complicación que han tenido ha sido la económica, dado que el alto gasto en salud y las ayudas al mercado, sumado a las fuertes limitaciones del presupuesto nacional del país desde 2019, han retrasado los incentivos a los atletas, un reto que, ahora, el nuevo ministro se plantea resolver de cara a los Juegos de París.
«En Ecuador se asignan al año entre 7 y 9 millones. No es suficiente. Para eso tenemos una herramienta interesante y es que la empresa privada invierta recursos en el deporte», señala sobre un sector que hasta ahora tiene la inmensa mayoría de sus recursos en el fútbol.
El resto, con la excepción de personajes de talla internacional como Carapaz, debe contentarse en su mayoría con los aportes de PAR, establecido en 2013 y que terminará a final de año.
El récord de atletas ecuatorianos en estos Juegos es fruto de ese Plan que, ocho años después de su nacimiento, es hoy más que ajustado para seguir potenciando el crecimiento del deporte ecuatoriano y las exigencias y necesidades de sus deportistas de alto nivel competitivo.
«Aquí la que falla es la estructura, no es el atleta. El atleta tiene las condiciones, pero no se le ha dado el espacio de preparación para que se pueda desarrollar a lo largo de los años. A pocos días de las competencias en Tokio, a los atletas no les llegan los recursos económicos», se quejaba en declaraciones a Efe Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo (FEA).
En ese sentido, en los Juegos de Tokio, el deporte ecuatoriano se verá frente al reto de conseguir medallas para potenciar la demanda de presupuestos, en momentos en que el dinero público escasea y el privado tampoco está para tirar cohetes.