La historia de Fres Pan es una muestra de esfuerzo, dedicación y pasión por el arte de la panadería, y su propietaria, Beatriz Condo, es el alma detrás de esta panadería que ha ganado la preferencia de los ibarreños y muchos más.
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Beatriz, oriunda de Cuenca, comenzó su camino en el mundo de la panadería de una forma inusual. A pesar de que su familia tiene una tradición de panaderos, ella nunca imaginó que seguiría esos pasos. “Mi abuelita hacía pan y también mi mamá, pero a mí nunca me llamó la atención aprender”, cuenta Beatriz.
Su historia comenzó en Ibarra, donde, al visitar una panadería local, se sintió atraída por el negocio, sin saber mucho de él. Al jubilarse de su profesión de maestra, decidió involucrarse en el proyecto.
“Me gusta la dinámica del negocio. A través del local se puede conversar con los vecinos y mantener ese lazo con la comunidad. Eso siempre me atrajo”, señaló.
Una panadería para compartir con la comunidad
Con el apoyo de un panadero experimentado, Beatriz dio los primeros pasos hacia su sueño en 2003, con mucha determinación. “Empecé con un horno pequeño de gas y unos pocos implementos. Gracias a Dios, mi familia, amigos y vecinos me apoyaron”, relata la propietaria.
En sus primeros días, la panadería era pequeña, pero Beatriz, con su tenacidad, logró aumentar la producción rápidamente. A medida que las demandas crecían, también lo hacía el tamaño de sus hornos. Con un horno de 20 latas, la producción aumentaba de manera significativa, y en poco tiempo, Fres Pan se convirtió en un referente en la ciudad.
“Ahora tenemos más de 30 variedades de panes. Desde el pan blanco y de dulce hasta opciones integrales: como el pan de cereal, de queso, palanqueta, pan redondo”, detalla Beatriz. Entre sus productos más populares se encuentran la arepa de maíz y el pan de yema, ambos muy apreciados por la clientela local y de localidades cercanas, como Otavalo y Esmeraldas.
Con la ayuda de sus hijas, Silvana y Diana, Beatriz ha logrado expandir su negocio, abriendo un segundo local en Ibarra. “Mi salud me ha limitado un poco, pero ahora ellas están más al frente de los locales. El objetivo es continuar brindando un pan de calidad y, por supuesto, seguir innovando en nuestras recetas”, expresa con orgullo.
La panadería Fres Pan ha logrado no solo expandir su clientela local, sino que también es conocida por quienes viajan desde otras provincias en busca de sus panes artesanales. Además, la panadería ofrece un servicio de cafetería y pastelería, lo que la convierte en un lugar ideal para disfrutar de un buen café acompañado de sus exquisitos productos.
Fres Pan es el resultado de un sueño hecho realidad gracias al esfuerzo y amor por el oficio, que ha trascendido generaciones y deja una huella en Ibarra y sus alrededores.